Vamos a comenzar siendo directos. Cuando el pasado 14 de
diciembre el sorteo de los octavos de final de la Liga de Campeones nos dejó un
Barcelona – Arsenal, la eliminatoria parecía estar mucho más igualada que a día
de hoy. Los gunners parecían favoritos para ganar la Premier por primera vez en
muchos años, y estaban dejando sensación de ser el mejor Arsenal desde la construcción
de su nuevo estadio. Mientras que en Barcelona, pese a los buenos resultados,
el bajo estado de forma de Messi tras su lesión preocupaba al aficionado culé.
Además, Neymar había demostrado poder liderar a un aspirante a la Copa de Europa
durante el mes de baja del argentino y, con su vuelta, le tocaba readaptarse a
su papel de escudero.
Pero hoy, 23 de febrero, el cuento es muy diferente. Messi
se ha encargado de borrar todas las dudas y preocupaciones a base de genialidades,
lo que ha permitido que el Barcelona sólo se haya dejado puntos contra el
Espanyol en 2016, y pasen ya más de cuatro meses y medio desde su última
derrota. Sin haber jugado especialmente bien en el último mes, el Barça es el
máximo favorito a ganar la Copa de Europa, especialmente gracias al poder
ofensivo de la MSN y al gran resurgir de Andrés Iniesta.
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La MSN llega pletórica a la eliminatoria |
Por su parte, el Arsenal llega "lesionado" al tramo
importante de la temporada, algo que resulta
ya habitual. El conjunto del norte de Londres no queda eliminado en la fase de
grupos de la Champions desde 1999, y en cambio lleva seis años sin pisar los
cuartos de final. Las lesiones de Coquelin y Cazorla resquebrajaron el nuevo
sistema de Wenger, que se ha apoyado en la genial temporada de Özil y en el
Giroud más goleador de su carrera en las islas para mantenerse en la lucha por
una Premier que parece más accesible que nunca.
Desde el primer día de la temporada, Arsène Wenger dio un
giro a su plan en los partidos grandes. Ya no se basaba en la posesión y el
ataque posicional, sino en el repliegue y las transiciones rápidas que marcaron
las mejores épocas del alsaciano en Inglaterra. Es un cambio lógico que
favorece a sus fichajes estrella de las últimas temporadas, Özil y Alexis, y también
a su plantilla en general, mucho más cómoda jugando al contragolpe que teniendo
que “masticar” lentamente cada ataque.
La principal novedad se ha visto en los partidos grandes,
donde el Arsenal le da el balón al contrario para replegarse, generalmente con
dos líneas de 4 soltando a Özil con el delantero. Aunque los mejores momentos
defensivos de los gunners han llegado con un 4-5-1 que incorpora al turco-alemán
a la izquierda del mediocentro Coquelin. El Chelsea en la Community Shield, el
Manchester City en Premier y el Bayern en su visita al Emirates fueron las víctimas
del plan más cínico de Wenger, dando lugar a 3 victorias de prestigio. Para un
equipo que se encuentra más cómodo defendiendo pases interiores que centros
laterales, incorporar a un hombre más a la línea de 5 le permite saturar la
frontal para restar espacios.
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Repliegue vs. Manchester City (21-12-2015) |
Así, nos encontramos un plan que podría incomodar al
Barcelona, que no acostumbra a poner gran cantidad de centros laterales, uno de
los déficits más importantes del Arsenal en fase defensiva. Aún con ello, se
hace muy difícil creer que en un repliegue cerrado es posible secar totalmente
a la MSN, por lo que Wenger deberá buscar formas de salir regularmente. Y aquí
se encuentra escollos en las dos soluciones que primero se nos vienen a la
cabeza.
La primera, que probablemente se de en algunas fases de la eliminatoria,
es simple, liberar a Mesut Özil del trabajo defensivo. El de Gelsenkirchen
solía hacer bastante daño al conjunto catalán en sus años en el Madrid, ya que
se habilita muy bien para recibir entre líneas, y puede buscar ahí uno de los
pocos puntos débiles de Sergio Busquets, el espacio que queda en sus flancos. Su
facilidad para recibir, unida a su capacidad para esconder el balón, girar
sobre sí mismo y desesperar a su marcador, le hace un buen recurso “defensivo”
para el Arsenal. Además, estando cerca del área rival es donde genera más
peligro, ya que no le gusta verse obligado a gestionar posesiones tanto como acabarlas.
Lleva 17 asistencias en 24 partidos de Premier League, cifras históricas
incluso para un jugador que suele liderar este apartado estadístico. Wenger
deberá decidir si para formar su sólido 4-5-1 le compensa alejar a su mejor futbolista de su zona favorita.
La segunda solución para garantizarse salir con constancia y
romper las fases de asedio culés se llama Theo Walcott. Sus rupturas simplifican
la tarea de Mesut Özil como lanzador y su velocidad en la punta del ataque
obliga a dejar hombres pendientes de las contras. Ya dañó de esta manera al
Bayern en la fase de grupos, formando por momentos doble punta con Alexis
Sánchez. Parece fácil imaginarse a Piqué sufriendo en campo abierto con los
sprints del delantero inglés, aunque contará con las ayudas de un Mascherano en
ascendente rendimiento.
El escollo a esta solución tiene acento francés. Olivier
Giroud vive su mejor momento como gunner, y este año está de dulce en la
Champions, asegurando un gol cada 58 minutos, así que sentarlo se antoja
complicado. Además, activa la opción del juego directo como manera simple de
asentarse en campo contrario. Este recurso es particularmente jugoso sabiendo
que enfrente estará el central que más sufre en estas acciones entre los
equipos que han llegado a octavos, Javier Mascherano. Para más inri, el
movimiento favorito de Giroud en el área es atacar el primer palo cuando el
centro llega desde la derecha, y el encargado de defender esa zona también es el
Jefecito. Y si el Arsenal logra establecer ataques en campo culé, Giroud es uno
de los nueves con un juego de espaldas más creativo, entendiéndose muy bien con
Özil, Ramsey, Alexis y Campbell, que serán presumiblemente los que se
incorporen desde segunda línea.
En la última de las opciones para adaptarse al rival, cabe
destacar que Wenger ha intentado meter a Gabriel en el eje de la zaga como
pareja de Koscielny desde que se conoció el sorteo. El brasileño es un central
muy físico que se suele crecer con los delanteros que le exigen un cuerpo a
cuerpo constante, como demostró con Diego Costa en el partido contra el
Chelsea. Y por ello parece bastante más apto para defender a Luis Suárez que
Mertesacker, al que el propio Costa ya logró expulsar en el Emirates hace un
mes tras un choque y carrera posterior. Su lentitud parece peligrosa para su
equipo, y más teniendo en cuenta que debiera ser el encargado de hacer ayudas a
Bellerín contra Neymar, pero Gabriel es baja por problemas físicos, así que Per
será titular. Veremos si vuelve a ser así en la vuelta.
Acudiremos ahora a lo que pasa cuando el Arsenal la juega
desde atrás. La baja de Cazorla ha restado claridad, orden y creatividad a la
salida de balón, y los dos miembros del actual doble pivote, Coquelin y Ramsey,
tratan de compensarlo con una gran movilidad para abrir líneas de pase. Esto
provoca que cuando se produce una pérdida, el francés y el galés suelen estar
abiertos, o lejos del balón, y como los laterales también se han proyectado
hacia arriba, los centrales se pueden encontrar solos ante el peligro. Viendo
la gran presión que realiza el Barcelona tras pérdida, que Giroud gane muchos
duelos aéreos se antoja imprescindible para evitar esta situación.
En la fase de ataque posicional también se nota la ausencia
de Santi Cazorla. El asturiano era el principal responsable de que Özil
recibiese el balón arriba, sin necesidad de tener obligaciones en la creación.
Ahora Mesut tiene que retrasarse más, hecho que Ramsey compensa rellenando área
y Coquelin abriéndose. Esto vuelve a favorecer que ante la pérdida el equipo se
haya desordenado, y de ahí surge el problema del Arsenal ante las transiciones
rivales, un escenario idílico para la MSN. Cabe mencionar el peso de Koscielny
tanto en salida como en campo rival, actuando en ocasiones como “pivote
auxiliar” en el sistema gunner, en un rol parecido al de Sergio Ramos en el Madrid de los Puentes de Ancelotti.
Y para el final queda el argumento de más peso para afirmar
que este Arsenal es el más competitivo de los últimos años. Cuenta en su once
con alguien que ya ha ganado la Copa de Europa, y no siendo uno más. Petr Cech está
curtido en mil batallas, y de sus paradas y su seguridad parten muchas de las
opciones del Arsenal en la eliminatoria. Las estiradas en momentos clave, sus
manos o pies en los uno contra uno y el dominio del juego aéreo van a ser
acciones que seguro se van a repetir muchas veces durante los 180 minutos.
Cuenta además con el hecho de no haber recibido nunca un gol de Lionel Messi,
que aunque no deja de ser un dato anecdótico en este caso nos puede contar algo
más. El checo es un portero con una gran intuición/experiencia para “entender”
qué esquina buscará Messi en cada golpeo, además de saber cómo tapar los
resquicios por los que Messi cuela el balón en cada mano a mano, por lo que
puede ser uno de los más capacitados para contener lo incontenible.
Y es que Cech viene siendo, junto a Monreal (temporadón el
suyo), la única pieza que no ofrece duda alguna sobre su rendimiento defensivo,
y la base del “nuevo-viejo” plan de Wenger que se cimienta en lo que pase
cuando el Barcelona tenga el balón. Y bajo su aura de grandeza en la Copa de
Europa, al Arsenal le toca demostrar que está listo para seguir avanzando. Que
se quiere sacudir lo de “pierden pero al menos juegan bonito”. Que les toca
volver a ser un grande europeo. Que
Özil puede liderar, que Giroud puede golear con constancia, que Koscielny ya no
falla, que Alexis desequilibra también en Champions. Es su presentación.
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